Este lugar se caracteriza por su gran dimensión y los muros que lo
rodean, que son de los más antiguos que hay actualmente en la
hacienda.
El nombre de este jardín se debe a que en él habitan varias
ardillas, que por las mañanas se pasean en los árboles y que suelen
ser escurridizas para quienes quieren observarlas.
Originalmente, este espacio fue concebido como un huerto. En él aún
quedan varios ciruelos que formaron parte del mismo y que cada
verano dan cientos de deliciosas ciruelas. Con el tiempo se le
agregaron otros árboles, y la parte central se ha dejado despejada
para poder montar allí carpas que sirven para organizar eventos,
mismos que pueden albergar entre 100 y 300 personas.
Organiza tu evento aquí si quieres que este bello jardín sea el
escenario.